
Olvidamos lo malo, inventamos historias.
Refinamos la narrativa que tenemos para volvernos protagonistas de nuestra historia: somos los buenos, los incomprendidos.
Razonamos la falla, creamos motivos, conocemos la farsa.
Nos castigamos, buscamos el dolor, a la pena, y al fracaso.
Ser quien somos y decir que esta bien.
Olvidamos que somos malos.
